Explora los módulos de iluminación, pintura de naturaleza muerta e ilustración de objetos, con ejercicios guiados y proyectos cromáticos para construir composiciones con volumen y equilibrio.
Formatos de práctica y estudio
Ejercicios guiados con luz natural y artificial para modelar volumen en frutas, cerámica y telas. Cada práctica incluye esquemas de montaje y criterios para evaluar sombras y reflejos.
Sesiones paso a paso para trabajar óleo, acrílico y gouache sobre bodegones. El foco está en la construcción de masas, la mezcla de tonos tierra y el control de los bordes.
Guías para fotografiar piezas pequeñas con fondos neutros y texturas orgánicas. Aprenderás a elegir el punto de vista, la distancia focal y el diafragma según el material.
Cuadernos de campo con propuestas de paleta verde olivo y terracota, más ejercicios de armonía para aplicar antes de pasar a la pieza final. Incluye plantillas descargables.
Cada módulo combina una sesión práctica de fotografía con ejercicios de observación. Trabajamos con luz lateral y rasante para modelar volumen, y revisamos tus tomas en la mesa virtual para ajustar ángulos y sombras antes de pasar al siguiente tema.
No. Para los talleres de naturaleza muerta basta con papel, lápiz o acuarela básica y un objeto sencillo como una taza o una pieza de fruta. El foco está en la observación del color y la textura, no en el material costoso.
El estudio creativo reúne las lecciones teóricas y las referencias visuales por tema. La mesa virtual es el espacio de práctica: ahí subes tus bocetos o fotografías, recibes comentarios y comparas versiones de una misma composición.
Los proyectos parten de una paleta concreta, como verde olivo y terracota, y se desarrollan en tres etapas: recolección de referencias, pruebas de armonía y composición final. Cada proyecto queda documentado en la galería temática para que puedas reutilizarlo.
Sí, de hecho es una de las prácticas más recomendadas. Fotografías un objeto con una iluminación determinada y luego lo reinterpretas en pintura o dibujo. Ese contraste entre medio fotográfico y manual ayuda a entender mejor el volumen y las texturas.
Cada módulo está pensado para completarse en una o dos semanas, con sesiones cortas de práctica diaria. No hay entregas obligatorias, pero los ejercicios acumulados forman parte de tu archivo visual y sirven para conversaciones de seguimiento.